La desaparición de un vínculo: la nulidad matrimonial eclesiástica

En muchas ocasiones nos invade la duda de si es factible, o no, conseguir la nulidad matrimonial eclesiástica

 

Cuando hablamos de nulidad matrimonial eclesiástica nos referimos a la voluntad que tiene uno de los cónyuges en que se declare que su matrimonio ante la Iglesia es nulo. Es decir, que se reconozca que este vínculo matrimonial jamás haya existido, lo que permite volver a contraer de nuevo  otro matrimonio por la Iglesia.

Cualquiera de los cónyuges puede solicitar la nulidad matrimonial eclesiástica. Por lo tanto, no es necesario el consentimiento de su anterior pareja para iniciar esta demanda. No obstante, no es tan sencillo como parece. Al contrario, se trata de un procedimiento complejo. Para conseguir la nulidad en la demanda se debe alegar alguna de las causas admitidas por el Derecho Canónico para que la solicitud de nulidad matrimonial eclesiástica surta los efectos deseados.

Las causas o motivos para solicitar la nulidad eclesiástica se resumen en tres grandes bloques:

  1. LOS DEFECTOS DE FORMA en la celebración del matrimonio. Un ejemplo sería que la ceremonia del matrimonio se hubiera celebrado sin la asistencia de dos testigos, que es una formalidad obligatoria para que la unión de los cónyuges sea reconocida por la Iglesia.
  2. LOS IMPEDIMENTOS que, por su propia naturaleza, hacen que el matrimonio sea nulo. Cuando hablamos de impedimentos nos referimos, por ejemplo, a un matrimonio entre menores sin haber pedido dispensa. Otro ejemplo sería la existencia de un matrimonio anterior, o bien el parentesco en un grado cercano.
  3. LOS DEFECTOS DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL, así como por ejemplo la incapacidad de los contrayentes para prestar consentimiento a casarse. Otro defecto sería que los contrayentes sufrieran una enfermedad mental, o que estuvieran privados de capacidad en el momento de prestar su consentimiento. Es decir, el contrayente ha de consentir esta unión de forma libre y con plena capacidad de sus facultades mentales. Otro defecto por el que se podría anular el matrimonio, y por lo tanto conseguir la nulidad matrimonial eclesiástica, es que esta unión se hubiera producido por la condición de un hecho futuro o incierto.

Es esencial que el abogado que se encarga de tramitar el proceso de nulidad matrimonial eclesiástica sea doctor en Derecho Canónico y, además, cuente con una autorización en nombre del obispo de la Diócesis en la que se presenta la demanda.

En el año 2015 el Papa Francisco impulsó una reforma de los procesos jurídico-canónico para reclamar esta nulidad matrimonial eclesiástica. Uno de los principales objetivos que impulsó el Vaticano al aprobar esta reforma es que los procesos de nulidad fueran más accesibles. Sin embargo, sigue siendo complicado conseguir el objetivo de la demanda, ya que hay que aportar en el proceso pruebas fehacientes de los motivos de nulidad que expone. 

Para iniciar un proceso de nulidad matrimonial eclesiástica en el matrimonio se debe acudir al tribunal eclesiástico de la Diócesis donde se celebró el enlace. Es en este tribunal donde se debe presentar también la demanda de nulidad, acompañada de todas las pruebas para conseguir que el matrimonio sea declarado nulo. 

Es muy importante destacar que una vez que se consigue que la Iglesia declare la nulidad eclesiástica del matrimonio, es obligatorio acudir a la vía judicial para homologar la sentencia eclesiástica y, por lo tanto, que tenga eficacia también en el orden civil. Una vez se han seguido estos pases, y solo en ese momento, a efectos legales el matrimonio desaparecerá por completo.

En nuestro despacho FR&P Abogados tenemos amplia experiencia en este tipo de procesos y estamos dispuestos a ayudar a toda persona que se esté planteando solicitar la nulidad de su matrimonio celebrado ante la Iglesia.

Margarita Rivero

Abogada
Especialista en Derecho de familia y Derecho de Sucesiones
BIO

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