La eutanasia en España y el suicidio médicamente asistido

Desde los años 90 se venía reclamando a nivel social una regulación de la eutanasia en España, con posiciones a favor y en contra. Sin embargo, ya en los últimos años la sociedad actual demandaba insistentemente una regulación exhaustiva sobre esta controvertida cuestión.

 

En la actualidad esta regulación es ya una realidad. El pasado 17 de diciembre el Congreso de los Diputados, en un escenario con la cámara dividida, aprobó el Proyecto de Ley Regulador de la Eutanasia en España. Dicha ley, en estos momentos, se encuentra en el Senado pendiente de su aprobación definitiva.

Esta ley, impulsada desde el grupo progresista, incluye dos acciones diferenciadas: la eutanasia y el suicidio médicamente asistido. La diferencia entre ambos conceptos es evidente. Por un lado, la eutanasia la practica un médico, administrando al enfermo el medicamento que le va a provocar la muerte. En cambio, en el suicidio médicamente asistido, el médico proporciona al enfermo la medicación necesaria para que sea él mismo quien lo ingiera, provocándose la muerte.

Salvo esta distinción conceptual, la regulación y la finalidad es la misma. En ambos casos se pretende dar respuesta y justificar la legalización y regulación de los derechos fundamentales de las personas. Hablamos del derecho a la vida (digna) y del derecho a la integridad física y moral.

La situación del enfermo

La Ley aprobada en el Congreso de los Diputados sobre la eutanasia en España regula la muerte de una persona. Dicha muerte deberá ser de forma intencionada dentro de un contexto de sufrimiento físico o psíquico, constante e insoportable, sin posibilidad de alivio y con un pronóstico de vida limitado. Esta norma pretende regular y despenalizar la práctica de la eutanasia en determinados supuestos concretos. Se podrá llevar a cabo siempre y cuando se cumplan los requisitos que amparen su aplicación.

Así pues, toda persona que sea mayor de edad, que disponga además de una plena y demostrada capacidad de obrar y decidir, puede solicitar y recibir esta asistencia para ayudarle a morir. Pero esto se dará siempre y cuando lo haga de forma autónoma, consciente e informada.

Solo los pacientes que estén sufriendo una enfermedad grave e incurable podrán acogerse a las normas de la Ley de la Eutanasia en España. Estas normas son las que regulan el procedimiento para recibir la ayuda para morir. Tiene que ser enfermos que estén padeciendo un insoportable sufrimiento físico o psíquico. Además, su pronóstico de vida deberá ser muy limitado, sin que exista posibilidad alguna de mejora o de curación.

El procedimiento legal

El texto legal determina el procedimiento que se debe seguir para la realización de la prestación de ayuda para morir. Es requisito indispensable contar con la aprobación de un médico que esté dispuesto a aplicar la eutanasia. Después, la Comisión de Evaluación (creada a tales efectos) determinará si el proceso sigue adelante o no.

Todos los ponentes y defensores de esta Ley coinciden que el proceso es “extremadamente garantista”. Lo es porque el paciente que desea su muerte deberá solicitar esta ayuda hasta cuatro veces a lo largo del proceso. Con ello, se garantiza que el enfermo está actuando libremente y con pleno conocimiento de la situación. Además, la ley le otorga la posibilidad de arrepentirse o, incluso, de aplazar el proceso en cualquier momento.

Inicialmente, el interesado deberá formular dos solicitudes de manera voluntaria, mediando un mínimo de 15 días entre cada una de ellas. La primera solicitud deberá realizarse a través de cualquier medio que deje clara constancia de que el enfermo inicia este proceso sin ninguna presión externa y con plena libertad. Posteriormente, y tras un diagnóstico del médico responsable, el paciente deberá confirmar su solicitud. Esta solicitud quedará, junto con las demás, reflejada en su historia clínica.

La Comisión de Garantía y Evaluación

Será a partir de esta segunda solicitud cuando el médico estará obligado a exponer el caso ante otro médico consultor. Después hará lo mismo ante la llamada Comisión de Garantía y Evaluación. Esta comisión ha sido creada para tal efecto y será finalmente la responsable de dar el visto bueno definitivo a la solicitud del paciente.

En el caso de que dicha comisión informe de forma desfavorable a aplicar la Ley de Eutanasia, el paciente podrá recurrir esta decisión ante la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. Este recurso se hará con la intervención obligatoria de un abogado que le represente.

Cuando la comisión apoye la petición del enfermo, a partir de ese momento se iniciará el proceso de la eutanasia o suicidio asistido. Y una vez ya firmado el documento que refleja el consentimiento informado, será el propio paciente quien deberá comunicar al médico la fórmula en la que desea recibir la ayuda para morir. Podrá elegir entre que se le administre directamente un fármaco o bien que se le suministre la sustancia para que sea el propio paciente quien se provoque la muerte.

En ambos casos la consideración legal que tendrán los fallecimientos reflejará que la muerte se ha producido por causa natural.

Además, el médico que participe en este proceso quedará exento de cualquier tipo de responsabilidad penal, como ha venido ocurriendo hasta la fecha.

Al tratarse de un procedimiento tan sensible, dado que estamos hablando de una persona enferma que está sufriendo, y que está deseando su muerte, siempre es aconsejable buscar el asesoramiento de un abogado.

 

 

Margarita Rivero Aguilar

Abogada
Especialista en Derecho de familia y Derecho de Sucesiones
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